10-03-2008

Perdón...¿Melómano, Cinéfilo o Ridículo? (versión 2.0)

Resulta que pecamos algunos muchos de malgastar el poco tiempo que nos deja la vida urbana moderna, en dos disciplinas artísticas que han protagonizado los procesos de cambio cultural durante a lo menos la segunda mitad del Siglo XX hasta nuestros días y, resulta también que enarbolamos el pretencioso epítome de melómanos y cinéfilos a pesar de no tocar siquiera el timbre y carecer de todo tipo de talento en términos de fotografía, cinematografía o cualquier disciplina ligada a la música o al cine. Será aquello un signo de ridiculez, una manifestación positiva de una frustración profunda o, sencillamente, una dedicación de tiempo comlpeto a unas disciplinas que iluminan los tristes recovecos de las ciudades modernas con una tenue luz de imaginación.

La melomania se describe como la afición por las melodías o en el sentido más obvio por la música, ninguna de sus ascepciones alude al dominio concreto de la teoría musical o bien de un instrumento en paricular. Su significado podría extenderse en ese sentido, a todos quienes hacen de las melodías ajenas un espacio propio, confortable, propicio para la auto exploración y el deleite de los sentidos en general, no solo el auditivo. La cinefilia por otro lado, da cuenta de una realidad homologable al noble oficio del filósofo, recordemos pues que el más insigne representante de esta especie de pensadores anónimos y abnegados, declaró no estar seguro de nada sino sólo de su ignorancia, dejando entrever que filosofía es la disciplina de aquellos personajes que sienten un amor inexplicable por el saber y sin alcanzarlo siquiera en ensueños.

Ni la una ni la otra palabra, requieren de la erudición para poder describir el anhelo irrefrenable que lleva a "algunos muchos" a hacer de estas manifestaciones artísticas el fundamento de sus estilos de vida, el trigo de sus alforjas y la almohada de sus sueños lúcidos, ambas describen el esmero despliegado en la tarea cotidiana por conseguir el próximo gran componente de una biblioteca infinita de emociones condensadas en álbumes o películas escritas por perfectos desconocidos, que por una extraña razón, se sienten muy cercanos cuando cantan o filman un jirón de nuestras miserables vidas condenadas al silencio. Bajo esta lógica, melómano no es quien domina la teoría musical sino quien disfruta tanto como el músico, de las hermosas melodías que mñusicos insignes nos han dejado de legado cultural desde que el sonido organizado en obras sistematizadas ha servido como sistema de transmición cultural para las culturas prístinas. Claro, quien no domina un instrumento, aboca su ímpetu a la colección de datos, pero sin duda, disfruta del mismo modo los lugares hacia que nos transporta y las emociones que permite aflorar.

El motivo de tales manías no me lo explico del todo aún, sus expresiones son muy fáciles de identificar: acumulación patológica de datos, coleccionismo archivista que desafía el presupuesto mensual, conversaciones extensas sobre apreciaciones trasnochadas sin sentido, meditaciones íntimas, historias fantasiosas sobre situaciones imposibles en futuros paralelos, etc. Sus efectos positivos también son notables y muy característicos: extensión de la memoria de mediano y largo plazo, desarrollo de habilidades investigativas y de análisis, agudeza perceptiva y sensorial, imaginación desbordante y un tanto reprimida, ampliación del léxico cotidiano, capacidad de expresión oral o escrita, pérdida de la noción de realidad concreta o bien, abstracción intermitente de la responsabilidad cotidiana. Todas ellas son habilidades no exclusivas de melómanos o cinéfilos evidentemente, éstas pueden ser adquiridas mediante el concienzudo esfuerzo de investigación guiada por la pasión de los sentidos.

La cinefilia por otro lado, requiere de una aclaración extraordinaria, pues su etimología remite específicamente a la fascinación por el séptimo arte y no precisamente por el dominio erudito de toneladas de información, pues si este fuera el caso el nombre concepo aludiría a cinesofía, cinelogia o algo por el estilo. En el caso del cine, la cinefilia es el deguste sensorial por un arte que aglutina en un solo formato todos los textos que alguna vez nos estremecieron el alma, el cine es libreto, narrativa, literatura, historia, misterio, letras.

El cine es arte dramático, consiste en retratar las sociedades y el comportamiento humano mediante la representación ficticio que los actores hacen de estereotipos humanos. El cine es imagen, es exposición de delirios estéticos, juego de colores, luces y sombras, es fabricación de escenarios fantasiosos y maquetas urbanas utópicas. El cine es musicalización de la actividad humana, es la expresión visual de las historias ficticias, es la puesta en marcha de los delirios melómanos en una historia coherente, en donde las mlodías se intercalan con la emoción y correlacionan con el sentir de los personajes. El cine es todo eso y un poco más, sin embargo y no me creerán, no es más que la música, ues ella sólo nos entrega el escenario y nos deja la imaginación a nosotros.

Manifestaciones de lo humano ambas e integrantes de las 7 primeras artes universales, cine y música lograron en nuestro siglo abrirse paso entre los intersticios del mercado para transformarse en grandes industrias multimillonarias, afortunadamente aún conllevan en su seno la imaginación de los hombres sensibles que se inspran en lo pequeño para inspirar a muchos, afortunadamente aún conmueven a algunos pocos, ya largamente entrenados para discernir entre lo bueno y lo desechable, que aún creen que ver una película en la tarde o sentarse a escuchar un buen disco son actividades de gran deleite y alta cultura.

4 comentarios:

María José dijo...

que wena las fotos es verte a ti en la primera tu en la bateria, el rodolfo, el ugarte y el sarna ajajjaj y en la segunda tu solo jajajajaj de en vez de un chancho un gato....y tu que eri melomano, cinefilo o ridiculoooo?

te amo mijito ricoo

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

ni cinéfilo, ni melómano, algo ridículo a veces, eso si,me parece una idiotez presumir del conocimiento adquirido en cuanto a cine y música, error cometido por varias personas que creen saber de música y cine sólo por que buscaron canciones y películas en unas horas por Youtube...

Jhonathan Moran dijo...

Pues entre las aficiones modernas, además de la melomanía y la cinefilia, está el blogger.

Podrías dedicarle otro post a los blogueros empedernidos.