12-01-2007

Discusiones Trasnochadas Sobre la Aparente Naturaleza del Fenómeno Flaite

Luego de 9 meses de trabajo en el Colegio Politécnico Avenida Independencia, estigmatizado en todo Santiago Norte por la mala calidad de sus alumnos, creo estar en condiciones de dar una respuesta medianamente consciente del fenómeno Flaite, tanto en su realidad propia, como en su relación con otros sectores de nuestra variopinta sociedad chilena.

Es necesario en primer lugar definir el ámbito de acción de nuestro concepto central, pues no obedece directamente a una realidad socioeconómica, ni a una específica relación del individuo con el mercado laboral. Su naturaleza obedece principalmente a la emergencia de un ethos particular, que se extiende al interior de las ciudades ya no como una respuesta marginal de la clase desposeída ante la vorágine impaciente de los medios de consumo, sino como una forma de actuar paralelo al de la ciudadanía de a pie, una forma de resignificar los espacios dominados por la ley del Estado y por la moral anodina de la sociedad chilena, con el fin de corromperlos y entregarlos a la voluntad de un pueblo que no lucha por integrarse a las redes de la modernidad, sino que resiste en las periferias por establecer una moral apegada a valores más cómodos que el del trabajo y la probidad, mas cercanos a la solidaridad cotidiana y a la ausencia total de nacionalidad entendida como la recíproca cooperación entre individuo y Estado. Es una nacionalidad fundada en la moral de un pueblo enfermo y consciente de sanidad, es la nacionalidad de los Matías Fernández colonizando Europa y de las Cotes López fornicando por fama.

Los datos que cualquier cronista decente ocuparía para hacer creíble su propuesta no ocuparán las líneas de esta corta entrega. Ya habitan en nuestra memoria los reportajes de “Contacto” sobre los cuicos flaites imbuidos por la cultura rastrera y facilista del Hip-Hop. Además en mis cortos años de ejercicio docente, ya he tenido la oportunidad de trabajar en un colegio que recibía a los residuos de nuestra clase alta, y sus perfiles culturales sólo diferían del Flaite poblacional por los millones de pesos que separan a un habitante de Huechuraba con uno de Las Condes. Los datos los vemos diariamente por televisión; hagan el esfuerzo de sintonizar Morandé con Compañía y podrá comprobar en terreno como un apedillado Morandé, hace gala de una ordinariez inédita incluso en los arrabales más pútridos de nuestra ciudad.

Sin querer dar solución definitiva a este fenómeno ya extendido incluso en los intersticios más recónditos de la chilenidad, me adelanto a dar algunas caracterizaciones de esta ética de la flaiticidad que nos asalta en las calles y que destruye los frutos del erario público que nosotros y no ellos, pagamos con el esfuerzo de nuestro trabajo:

Despojado de todo poder social emanado de la legalidad, el dinero y la actividad política, el Flaite, en su condición de marginal (léase Quijano y Veckemans sobre la marginalidad en la revista mensaje de no se que año) desafía aquellos quistes de poder que les son ajenos haciendo uso de una práctica anquilosada y tan antigua como la prostitución: la Criminalidad. Con esta arma social propia de los despojados y los marginados por sus pares, el Flaite nos recuerda en primer lugar que el confort de la modernidad es efímero y es fruto de arbitrariedades que escapan a la voluntad y el esfuerzo personal, en segundo lugar nos hace notar su radical oposición a los valores tradicionales de la ciudadanía aceptando de frente y sin eufemismos, una lucha descarnada contra la institucionalidad que los mancilla constantemente en su condición de pobres y, en tercer lugar, la criminalidad del Flaite es ante todo no un manifiesto de su cultura (aunque este argumento contradiga los dos anteriores), ni un esfuerzo desesperado por proveerse de bienes de consumo inalcanzables para alguien de su condición socio-económica, es una actividad del todo auto complaciente que refuerza su condición de otro para la sociedad.

El Flaite armado de la criminalidad, asume una posición de poder entre sus pares, es henchido del poder que les negado por la sociedad de los ciudadanos desplegando una violencia contenida desde los años de temprana y mediocre escolaridad, donde se le instruye para integrarse a un mundo que lo desprecia. La criminalidad es ante todo para el Flaite una forma de reconocerse como el cáncer de la sociedad que desde su mas tierna infancia le ha expresado por distintos medios (ineficiencia de los servicios básicos de salud, vivienda y educación, publicidad, televisión, etc.) que lo desprecia y que no está invitado al banquete de los adinerados, rubios y poderosos.

No me mal entiendan, no planteo victimizar al Flaite pues no sólo él ha sufrido los certeros embates de un Estado desprovisto de instrumentos legales para proteger a sus hijos más desvalidos, muchos nunca estaremos invitados al banquete de la oligarquía sea como fuere su constitución.

De acuerdo a lo anterior, la flaiticidad de la existencia no es una realidad que se aboque únicamente a contraatacar a lo establecido por despecho, es ante todo, una forma cultural de resistencia ante el despojo de sus derechos ciudadanos más elementales. No buscan reestablecerlos mediante lucha política o la criminalidad antes descrita, sino más bien, se pretende subsistir en una realidad paralela dirigida por una moral arraigada en sus espacios, lateral al mercado del trabajo y que necesita alimentarse diariamente mediante lazos de solidaridad inexistentes siquiera en sueños en las almas de aquellos que hemos vendido nuestros años de juventud a la nueva casta ecuestre del nuevo imperio romano conocida como los empleadores de poca monta.

Si alguno de ustedes han tenido el disgusto de leer el anterior artículo publicada en este blog, sobre la alteridad, pues bien, he ahí la respuesta a la complejidad del fenómeno Flaite, pues se yergue en la sociedad como una alteridad capaz de reproducir su medios materiales de subsistencia mediante métodos ajenos a la normalidad de la vida en ciudades, en donde los valores primarios que guían el actuar del grupo no responden a la igualdad y libertad de las partes, sino a la concentrción de poder en manos del poderoso y al establecimiento de lealtades políticas en torno a la figura del Choro, que permiten la existencia material de su poder ocioso. En definitiva, la cultura Flaite involucra a la comunidad en su conjunto, con una división social del trabajo particular, donde cada uno ocupa un lugar irremplazable en la cadena de solidaridad que mantiene viva a la comunidad mediante el uso de la fuerza, la intimidación, y el dinero de los narcóticos que dan vida a las empresas de conquista planteadas desde nuestros arrabales.

Recordemos que las adicciones de los ciudadanos de esta ciudad son abastecidas desde la criminalidad del Flaite y su demanda es sino siempre creciente, a lo menos constante en el tiempo.

El desprecio por los valores del trabajo y la culturización del espíritu hablan de una moral nueva que prescinde de los elementos fundamentales de promoción social establecidos por la tradición de la modernidad europea. El Flaite al despreciar el conocimiento acumulado por generaciones de pensadores se desembaraza a medias de su tradición y legado y por otro lado, el desdén por el trabajo no hace más que reforzar la tesis de que su sustracción del curso normal de las sociedades es tan radical que incluso se aleja del mercado de trabajo, instancia que ni siquiera filósofos, roqueros u puntosos encubiertos en arman han podido evitar, pues a todos nos gustan los lujos de la sociedad que odiamos y son sólo alcanzables (si no tenemos alma de criminales) mediante el maldito trabajo asalariado.

La ausencia de trabajo voluntaria o involuntariamente no exime a las familias del almuerzo diario y es ahí cuando la solidaridad de la comunidad actúa para reforzar la conducta de los que se han propuesto dar un paso al lado de lo oficial. La solidaridad Flaite llena los intersticios que la flojera deja en el camino y sustituye la ausencia de los servicios que el Estado ha sabido negar mediante su negligencia o su expresa negación.

Como ya he dicho anteriormente, no es mi intención dar solución a este problema pues en consideración de estas líneas, no se presenta como un problema, sino como el surgimiento de una nueva ética que llegó para quedarse y quizás conquistarnos.

5 comentarios:

maria jose dijo...

lo flaite se lleva en la sangre ....de hecho que mejor prueba que haber trabajado en el politecnico ahora si que podi dar fe que a loa flaites no les gusta surgir.....pero en fin te quedo exelente mi amor!!!....pa variar jajajaja

Castillo dijo...

Ella ella...

Sera un ingeniero dice el abuelo...
un gran arquitecto seria perfecto...

en realidad no tengo idea de como es la cancion pero estoy catalogado como perfecto... espero que en su des-inteligencia pueda comprender a que me refiero con esa cancion mal cantada.

teran JJ.CC. dijo...

ola po leyton como estas al fin me pude conectar e introducirme en tu blog, me presento soy tu ex alumno el teran me recuerdas ojalas si quiero empesar por agradecerte por considerarme e ingresarme en tu blog en la fotografia del carnabal por la muerte del tirano en fin quiero corregirte una pequeña cosa en el colegio politecnico av. independencia no todos estan perdidos uno de los grandes ejemplos soy yo y creo que tu piensas lo mismo, si bien los flaites de mi liceo no estan ni ahi con surgir es verdad pero el problema no son ellos en su totalidad recordemos que en nuestro pais tenemos implantado un sistema el cual tiene a la sociedad estancada en el conformismo y el consumismo lo cual solamante les da la capasidad de ser esclavos del capitalismo y el imperialismo yanqui por medio de la television la cual es una verdadera basura y si bien no cambiamos eso la sociedad y mis misnos compañeros van a seguir estancados sin darse cuenta de la mierda en la que estan viviendo y que vivimos porque tambien estamos dentro de esta wea en fin todavia hay jovenes que valemos la pena yno son pocos ya me despido nos vemos luego quizas se despide un disipulo y compañeroquizas no de partido pero si de ideales, arriva el marximo-leninismo siguiendo la brecha de allende y recabarren
PD:ya llegara el dia en que se abran las amplias alamedas donde podramos sembrar mariguana por monton

Allendenko dijo...

Esto ha sido comentado en más de alguna ocasión - o por lo menos una- creo que el asunto respecto del flaite se juega en el caracter a-topico de este indididuo reconocible como tal pero que no se deja articular por las diferencias de clase, y que por ende no es un sujeto u objeto que para el caso es lo mismo de políticas sociales, de análisis desde la marginalidad, o incluso habría que pensar si desde la concepción de sujeto social (G. Salazar) es posible articular un discuros-saber-poder capaz de dar cuenta y con ello domeñar la crisis de losocial que el fenómeno flayte en su transversalidad lleva implícita.
Puta iba a agregar algo más pero se me fue.
de momento se requiere tu presencia clarividente en el consejo de ancianos http://focus007.wordpress.com/2007/01/23/el-fin-del-imperio-del-derecho/#comment-12

ah ya me acordé, creo que es menester atender a cómo la transversalidad en cuanto fragmentación del flayte puede responder a aquel modelo socio-económico que opera justamente con esos patrones, a saber, el capitalismo mundial integrado. Creo que -y aqui una tesis- LA RELEVANCIA DEL FLAYTE Y LA COMPLEJIDAD DE DAR CUENTA DE ÉL RESIDE EN QUE SU RESISTENCIA NO ES TANTO A LA POLÍTICA SOCIAL CUANTO A LA DECODIFICACIÓN (para usar un término deleuziano) CON QUE EL CAPITALISMO MUNDIAL INTEGRADO OPERA, PERPETÚA Y LEGITIMA en el mundo.
ESo pos hermano y chigua.
Dale un vistazo al link que te envié porque me tomé la libertad de encargarle textos a esos pinches (filoso-fo uno y con formación de periodista el otro) con el asunto del transantiago. Quizá fui medio patuo pero lo hice porlamisma razón que te invito a ti a todas estas gueas porque tengo la sensación de que son un aporte, que tienen algo que decir respecto del mundo que vivimos.

Saludos allendianos

Anónimo dijo...

cito textualmente:
"...quiero corregirte una pequeña cosa en el colegio politecnico av. independencia no todos estan perdidos uno de los grandes ejemplos soy yo y creo que tu piensas lo mismo..."

Tay perdio, nadie es ejemplo para decir que no esta perdido... solo sobrevives de aquel recinto aberrante y te destacas como alguien un tanto diferente que todavia no sabe si es salvo o no...

Yo me di cuenta que ahora que entre a la U tengo solo una posibilidad... x q salvo aun no estoy... las salidas a terrenos me lo diran jejejeje...